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Mientras en nuestro idioma la palabra “esposos”y “esposas” no tengan el mismo significado, quedarán cosas por hacer.

marzo 7, 2011

En Túnez, Yemen,  Egipto y ahora también en Libia, las mujeres han salido a la calle, implicándose al 100% en la en la lucha por un cambio hacia la democracia y la libertad en sus países .

Asmaa Mahfouz se convirtió gracias a las redes sociales en Egipto en la “Muchacha que aplastó a Mubarack”. Una mujer que  con sólo 26 años ha conseguido no sólo liderar la revolución egipcia, sino acabar con muchos de los tópicos con los que desde occidente observamos a las mujeres musulmanas. Ataviada con su velo, la hemos visto ensalzar sin miedo la lucha,  y sus mensajes revolucionarios han calado en la conciencia de  millones de personas en todo el mundo.

Parece que nunca hemos estado tan cerca como ahora de conseguir una verdadera igualdad entre los hombres y las mujeres. Sin embargo, cuando nos acercamos a la realidad, los episodios de desigualdad se repiten en muchos países. El 79 % de los refugiados hoy en día son mujeres, así como 7 de cada 10 personas hambrientas en el mundo.

Las violaciones han llegado a ser tan comunes que no son  ni perseguidas  ni condenadas en algunas regiones. La violencia de género, es una lacra social que  sufren millones de mujeres que, sin importar su color, nacionalidad o estatus, duermen cada día con su mayor enemigo. La publicidad y la televisión que nos trata como meros objetos de placer masculino, son muestras de una realidad cotidiana, familiar y cruel que modela la conciencia de los hombres y las mujeres del mundo.

A pesar de representar el 55% del tejido universitario,  sólo ocupamos el 30% de los puestos directivos en Europa. En España, las mujeres tenemos que trabajar durante 14 meses más para conseguir el mismo salario anual que un hombre, y somos más sensibles al paro y al empleo precario.

Y todo ello aderezado de pequeñas dosis de un machismo diario con el que nos hemos acostumbrado a convivir y del que casi no nos percatamos. El lenguaje machista, anclado como  una losa al pasado nos hace parecer más débiles, más frágiles y más necesitadas. Mientras en nuestro idioma la palabra “esposos”y “esposas” no tengan el mismo significado, quedarán cosas por hacer.

Hoy en día aun nos extirpan el clítoris para controlar hasta lo más íntimo de nuestro placer sexual, nos violan como manera de castigar a nuestras familias, y luego nos asesinan por haber sido violadas. Nos han negado el derecho a enseñar nuestros cuerpos, nos han vetado el poder de opinar y han censurado nuestra parte en la historia.

Hemos conseguido muchos avances gracias a la labor de mujeres  que no se hanconformado con la realidad que les tocaba vivir. Que han luchado en su época por unos ideales que parecían utopías inalcanzables, pero que poco a poco se han hecho realidad.

Este martes, como cada 8 de marzo se conmemora el día de la mujer, para recordar y visibilizar que a pesar de los logros, existen multitud de desafíos para conseguir el maravilloso sueño de una Justicia de Género en el Mundo. Porque mientras existan hombres con miedo a las mujeres sin miedo,  siempre quedará algo por hacer.

Hoy la lucha prosigue, queda mucho por andar, y esa es la justificación ultima y primera de la celebración del día de la mujer.

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One Comment leave one →
  1. marzo 7, 2011 8:57 pm

    Ole, Ole y Oooooole!!!! Muy bien dicho Diosita!

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